“Pero Jabés fue más ilustre que sus hermanos, y su madre le dio el nombre de Jabés, diciendo: «Di a luz con dolor.» Jabés, invocó al Dios de Israel, exclamando: «Si de verdad me bendices, se ensancharán mis términos, tu mano estará conmigo y alejarás el mal para que no padezca aflicción.» Y le concedió Dios lo que pedía.”
1ra. Crónicas 4:9-10
1.”Te ruego que me des tu Bendición”.
- Cuando Dios te bendice, te da su favor, te da autoridad.
- La mente de Dios es más grande que nuestra mente.
- La bendición de Dios es más grande de lo que le pedimos.
- Jabés en vez de pedir una cosa específica, pidió la bendición de Dios.
- No hay nada que se compare a la bendición de Dios.
- Jabés se reconoció pequeño, se humilló delante de Dios.
2.”y un territorio muy grande”.
- Tener más tierra significa diezmar más, servir más.
- También implica que nosotros podemos dar más.
- Jabés quería servirle más, además que el territorio es nuestro testimonio.
3.”que me ayudes” (“Que tu mano este conmigo”).
- Jabés sabia que no iba a poder solo.
- ¿Cuántas veces hemos perdido una bendición por no saber administrarla?
- Cuando pedimos una bendición las puertas del cielo se abren.
4.”y me libres de males para que yo no sufra”.
- No nos mostremos valientes, que podemos contra la tentación; reconozcamos que somos débiles y que nos libre de toda tentación.
- Si queremos bendición, cambiemos nuestra oración, pidamos de una manera agradable.
- Pidamos cosas que sean agradables a Dios.
- Busquemos ser una estrella, que Dios nos dé de su luz para brillar.
