Si te has decidido a servir al Señor, prepárate para la prueba. Conserva recto tu corazón y sé decidido, no te pongas nervioso cuando vengan las dificultades. Apégate al Señor, no te apartes de él; si actúas así, arribarás a buen puerto al final e tus días. Acepta todo lo que te pase y sé paciente cuando te halles botado en el suelo. Porque así como el oro se purifica en el fuego, así también los que agradan a Dios pasan por el crisol de la humillación. Confía en él y te cuidará; sigue el camino recto y espera en él.
Eclesiástico 2:1-6
Pues el Señor es ternura y misericordia; perdona nuestros pecados y nos salva en los momentos de angustia.
Eclesiástico 2:11
Los que temen al Señor no desobedecen sus mandamientos; los que son fieles en amarle siguen sus caminos. Los que temen al Señor tratan de agradarle; los que lo aman se alimentan de su Ley. Los que temen al Señor tienen su corazón preparado; se humillan ante él y dicen: “¡Pongámonos en las manos del Señor más bien que en las de los hombres, pues su misericordia no es menos que su poder!”
Eclesiástico 2:15-18

Confía en tu Señor en la hora de la prueba, para que cuando el alze tu cabeza y su gloria se vea manifiesta, puedas dar alabanza a su nombre que esta por sobre todo nombre.
Ten siempre presente que puedes ser derribado y Dios lo permite, más nunca destruído, para alabanza y gloria de Dios.
Gracias Padre celestial por darnos a tu hijo amado Jesús, es precioso, en él esta la vida.